¡Feminismos! Eslabones fuertes del cambio social

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Extrema derecha: instrumentalización de los derechos de la mujer y del acceso al poder

, por ROJTMAN Suzy

Desde 2011, con la llegada de Marine Le Pen a la presidencia del Front National (“Frente Nacional”, FN), el partido de extrema derecha ha puesto en marcha una nueva estrategia de conquista del poder. Las declaraciones abiertamente antisemitas y negacionistas son ocultadas, los discursos racistas menos expuestos. El partido intenta ganar votos, y en particular el voto femenino, pretendiendo defender los derechos de las mujeres. Una limpieza de cara, que esconde mal el fondo de comercio racista, xenófobo y sexista del FN.

Militantes de Act Up manifiestan contra el FN, un día antes del tradicional encuentro del partido el 1° de mayo, París, 2012. Foto : François Lafite

La mundialización neoliberal no deja de hacer daño: crecimiento del paro, de las desigualdades, de la pobreza. Las poblaciones afectadas aspiran a otra cosa. Pero en un contexto mundial donde la idea de revolución ya no representa una alternativa creíble, donde no existe un proyecto emancipador global, 72 años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, 28 años después de la caída del muro de Berlín, los proyectos políticos populistas, de extrema derecha, intentan presentarse bajo nuevos atuendos y reivindican un cambio fundamental para poder llegar al poder. En Europa, es el caso de Geert Wilders, del Partido holandés por la Libertad (PVV) y de Marine Le Pen en Francia.

Esta última que tiene como objetivo real gobernar, se ha empeñado — desde su llegada a la presidencia del FN en 2011 en el congreso de Tours — en hacer el partido más presentable para atraer más electoras y electores, en hacerlo intrínsecamente más deseable.

Los elementos más llamativos — los insultos antisemitas así como los saludos nazis de los identitarios están ahora prohibidos. Las observaciones provocadoras de su padre respecto a la Segunda Guerra Mundial son firmemente condenadas. El FN realza su lado "social": promueve el regreso a la jubilación a los 60 años, pretende defender los-as obreros-as, los-as olvidados-as, intenta seducir a los jóvenes de los suburbios. Pretende además respetar las instituciones democráticas y defender la República.

A pesar de esto, el fondo de comercio racista, xenófobo, sexista, lesbófobo y homófobo persiste. La "preferencia nacional" sigue siendo un pilar del programa del Front National, uno de sus objetivos es impedir cualquier inmigración suplementaria y hacer la vida imposible a los-as inmigrantes presentes.

Hasta ahora, el Front National ha conseguido sumar muchos votos en las diferentes primeras vueltas electorales. Pero, en las segundas, no consigue llegar arriba del todo. Por ejemplo, se pensaba que iba a ganar en dos, o hasta en tres regiones en las últimas elecciones regionales pero finalmente no consiguió ninguna.

Como ningún grupo político quiere hacer alianza con él, la única solución que le queda es ampliar su base electoral al dirigirse particularmente a algunos "segmentos" de población. En esto, las mujeres representan un blanco interesante.

Programas históricamente retrógradas

Desde 1984, todas las elecciones demuestran lo mismo: las mujeres votan menos por el FN que los hombres. Y esta constatación se aplica a los homólogos europeos del partido de extrema derecha. En 1988, el voto a favor del FN proveniente de mujeres fue de 7 puntos menos que el de los hombres, 6 puntos en 1995; en 2002, la diferencia seguía siendo de 6 puntos; en 2007, era de 3 puntos, y en 2012, esta diferencia se redujo aún más, llegando a los 2 puntos. Además, ese mismo año, fecha de su primera candidatura presidencial, Marine Le Pen aumentó en un punto el resultado histórico que obtuvo su padre en 2002, con un 17,9 %. La diferencia tiende a reducirse pero sigue siendo notable. Por ejemplo, esta tendencia no se ha estabilizado: de 5 a 8 puntos de diferencia entre el voto de las mujeres y el de los hombres para el FN en las europeas de 2014 y 4 puntos en la primera vuelta de las regionales de 2015.

Actualmente, en 2017, es difícil para el FN atraer a un electorado femenino si mantiene un discurso de regresión sobre los derechos de las mujeres. Marine Le Pen juega así con su imagen de mujer moderna, trabajadora, divorciada. Se construye una identidad que podríamos calificar de "feminista". No duda por ejemplo en citar a Simone de Beauvoir. Toma en cuenta que en 2014, un sondeo del IFOP (Instituto Francés de Opinión Pública, una empresa de sondeos de la opinión) mostró que el 75 % de los/as franceses/as estaban a favor del aborto y que desde l1970, la igualdad formal — aprobación de leyes sobre derechos— ha sido totalmente conseguida, mientras que la igualdad real no lo ha sido en absoluto.

Sin embargo, históricamente, los "valores" de la extrema derecha respecto a las mujeres y a la familia han sido marcados por la influencia de los católicos tradicionalistas. Provienen de una visión naturalista y esencialista que determina roles diferenciados y jerarquizados para hombres y mujeres. La diferencia natural de los sexos confina a las mujeres a un rol de reproductoras y de amas de casa. La familia es la célula de base de la sociedad. El padre de familia ejerce su autoridad en ella.

Todo esto está claramente expresado en los diferentes programas electorales. En su primer programa, en 1973, "Defender a los franceses", el Front National presentó una postura bastante moderada sobre el aborto: los católicos tradicionalistas no tenían todavía una influencia determinante en el partido. El FN pide entonces que una comisión decida caso por caso la posibilidad para las mujeres de abortar. Pero cuando, en enero de 1975, la ley sobre el aborto fue promulgada,, el FN emprendió una cruzada muy violenta contra sus instigadores y llegó a calificar al aborto como un "genocidio antifrancés" y a apodar a Simone Veil, la"Señora Aborto".

El programa para las elecciones europeas de 1984, tal como lo presenta Jean-Marie Le Pen en su libro Les Français d’abord ("Los Franceses primero"), afirma querer poner en marcha "una política naturalista vigorosa, basada en la promoción de la familia francesa". El programa contiene "la instauración de un verdadero sueldo maternal que otorgue a la mujer francesa la libertad de elección entre el trabajo fuera y su presencia en casa (…) y la abrogación de la ley Veil". El programa para las legislativas de marzo de 1993 habla de "preferencia familiar". Se puede leer que "la banalización del aborto no puede ser tolerada por una cuestión de principios, solo debe constituir un acto médico de excepción. De la misma forma el reembolso sistemático de la interrupción voluntaria del embarazo por los organismos sociales será suprimido y la ley Giscard-Chirac-Veil de 1975 sobre el aborto será evaluada".

Para la elección presidencial de 2002, el programa titulado "Para un porvenir francés" estipula: "Para la preferencia familiar: respetar la vida desde su origen hasta el final; dar un sueldo parental igual al sueldo mínimo a los padres franceses; atribuir prestaciones familiares a los ciudadanos franceses; permitir la adopción prenatal; simplificar la adopción de los jóvenes huérfanos franceses".

Estos elementos se encuentran también en los programas del FN de 2012 en el que las mujeres no son vistas como autónomas sino a través de la familia:

  • "La libre elección para las mujeres debe consistir en no abortar: una mejor prevención e información son indispensables, una responsabilización de los padres es necesaria, la posibilidad de la adopción prenatal debe ser propuesta, una mejora de las prestaciones familiares para las familias numerosas debe ser instaurada".
  • "Un sueldo parental, equivalente al 80 % del sueldo mínimo, será creado para permitir a las madres o a los padres de familia tener realmente la posibilidad de elegir entre ejercer una actividad profesional o dedicarse a tiempo completo a la educación de sus hijos".
  • "Como institución irreemplazable, la familia es la célula de base de la sociedad. La familia debe fundarse exclusivamente en la unión de un hombre y de una mujer para acoger hijos nacidos de un padre y de una madre. Nos opondremos, por lo tanto, a toda iniciativa que pida la creación de un matrimonio homosexual y/o a la adopción por parejas homosexuales".

No es con ideas de este tipo que el Front National conseguirá captar al electorado femenino. Marine Le Pen quiere entonces empezar un cambio en estas cuestiones como lo hará en otras. Este cambio, en el FN, es empujado a su vez por un cambio generacional y por la pérdida de influencia de los católicos tradicionales -aunque su sobrina (representante de esta facción) conserve un fuerte arrastre en el sur de Francia. Por ejemplo, el 5 de abril de 2012, justo antes de la elección presidencial de 2012,Marine Le Pen, declaró en Sciences Po [1] : "Creo que esta ley [ley Veil] es importante aún cuando muchas personalidades y militantes están en contra". Sin embargo, Le Pen habla de un "aborto por comodidad" considerando que algunas mujeres usan el aborto como un método de contracepción. También añade un argumento financiero diciendo que algunas personas no quieren acudir a los servicios médicos porque no habría un reembolso por parte del Estado mientras que el aborto sí se reembolsa. Con estos discursos, Marine Le Pen deja entender que está librando la batalla para defender la ley sobre el aborto dentro de su partido pero nos permitimos dudarlo.

La estrategia de Marine Le Pen llegó al summum cuando "regañó" a su sobrina en diciembre de 2016. Esta última expuso en Présent, un periódico católico tradicionalista, las posiciones del FN sobre el aborto, con miras a las elecciones presidenciales: el no reembolso, la adopción prenatal y la restauración del plazo de reflexión de una semana para abortar, que acababa de ser suprimido por el Parlamento. Todo perfectamente en la línea del partido. Sin embargo, Marine Le Pen la "corrigió" inmediatamente en una declaración a Le Monde: "No habrá ninguna modificación ni del perímetro, ni del acceso, ni del reembolso de la intervención voluntaria del embarazo". Visiblemente, los ataques del FN contra el aborto ya no son de buen tono.

Demagogia y estrategias de "des-diabolización" [2]

Hubo cambios de dirección también en temas que antes no eran la preocupación del FN, el trabajo por ejemplo. Hay una paradoja enorme ya que el FN prefiere que las mujeres estén en casa a que estén trabajando y puedan alcanzar la autonomía financiera.

Asistimos a declaraciones demagogas en contra del tiempo parcial forzado, en contra de las mujeres como variables de ajuste para las multinacionales, en contra de la gran distribución que maltrata a sus empleados-as. Pero cuando se trata de soluciones y de medidas concretas, se nos reenvía sin más precisión al programa de 2012 que promueve, ya lo hemos visto, el sueldo parental [3].

El FN también se preocupa ahora por la violencia hacia las mujeres, tema que antes no le interesaba y que le permite desarrollar su propaganda racista. Esto es lo que dijo Marine Le Pen en el periódico Opinion el 13 de enero de 2016, poco después de la agresiones de Colonia, hablando de los migrantes:

"(…) En cambio, me preocupa mucho que actúen como criminales (violación y tentativas de violación son crímenes, no lo podemos olvidar), que olviden las reglas esenciales de nuestras sociedades occidentales y que menosprecien abiertamente los derechos de la mujer". Y más adelante señaló: "El derecho a la integridad corporal, sea del sexo que sea, es uno de los derechos más esenciales. Este derecho actualmente es vulnerado en muchas mujeres. Que la barbarie en contra de las mujeres pueda ejercerse de nuevo, por culpa de una política migratoria insensata, me llena de pavor".

Estas palabras dejan suponer que los autores de violencia son exclusivamente inmigrantes. Dice esto mientras que los resultados de la Investigación nacional sobre la violencia hacia la mujer en Francia en 2000 demuestra que la violencia se ejerce en todas las clases de la sociedad. Le Pen no habla de la familia, primer lugar de manifestación de la violencia, una constatación difícil de defender ya que el FN considera la familia como la célula de base de la sociedad.

Y para terminar, las declaraciones homófobas y lesbófobas que existían antes en el FN ya no son bienvenidas. El discurso del FN se ha modernizado. Marine Le Pen no ha participado de las manifestaciones en contra del matrimonio para todos. Piensa que no tiene que "salir a la calle para reivindicar" [4]. Pero su sobrina, Marion Maréchal Le Pen y Bruno Golnish, antiguo vicepresidente del partido, visiblemente no comparten este punto de vista.

No obstante, si observamos lo que votan los-as diputados-as de FN en el Parlamento europeo, no hay lugar a dudas: votaron en contra del informe Estrela (diciembre 2013) que era una propuesta de resolución del Parlamento europeo sobre salud y derechos sexuales genésicos provenientes de la Comisión de los derechos de la Mujer y de la igualdad de género en contra del informe Zuber (marzo 2014) y en contra del informe Tarabella, proveniente de la misma comisión (marzo 2015). Todos estos informes son bastante progresivos sobre los derechos de la mujer. El verdadero ADN de la extrema derecha resurge en el Parlamento de Bruselas.

2017: un programa vacío lo que dice mucho

¿Qué trajo de nuevo el programa para las elecciones presidenciales de 2017, el que prometía ser el apogeo de la "desdiabolización"? Desde el punto de vista de los derechos de la mujer, la cosecha es más bien pobre. En las 144 propuestas del programa del partido, sólo una habla específicamente de los derechos de la mujer: "Defender los derechos de la mujer: luchar contra el islamismo que hace retroceder sus libertades fundamentales; poner en marcha un plan nacional para la igualdad salarial mujer/hombre y luchar contra la precariedad profesional y social" (punto 9).

Este "programa" dice mucho por sus silencios. Todas las referencias a los programas anteriores que eran problemáticas han sido borradas. Han quedado fuera el aborto, la adopción prenatal yel sueldo parental. En cambio tenemos: la igualdad salarial ya que desde el 7 de noviembre de 2016, el tema se ha convertido en una preocupación del Front National, como también la lucha contra la precariedad, sin presentar propuestas concretas… Y evidentemente, la temática recurrente de la lucha contra el islamismo que sirve de estandarte al FN respecto a la defensa de los derechos de la mujer.

Han limado las asperezas y todo lo que creaba diferencias lo han quitado del programa. Pero el aborto sigue creando demasiados desacuerdos dentro del propio partido, la adopción prenatal (para evitar el aborto) hace dudar de la sinceridad de las posiciones respecto al aborto y se parece mucho a la gestación subrogada que combate el FN. En cuanto al sueldo parental, podría hacernos pensar que el FN quiere enviar de vuelta a las mujeres a casa. Esto deja un programa vacío, muy lejos de las temáticas anteriores defendidas siempre por el FN y aún más lejos de los verdaderos combates feministas.

El hecho de que esta parte del programa sea tan poco trabajado también muestra que más allá de las contradicciones internas, la lucha por los derechos de la mujer es sólo un pretexto para tener votos suplementarios. Los diferentes componentes feministas nunca se han cruzado con militantes "frentistas [5] " durante los combates emprendidos en defensa de los derechos de la mujer. ¡Es pura magia del verbo!

¿Puede tener éxito esta "transformación" falsa? ¿Puede Marine Le Pen representar un "símbolo" feminista? El hilo parece un poco grueso y las salidas las más reaccionarias (como las provocaciones revisionistas sobre la Segunda Guerra Mundial) podrían disuadir a algunas personas de dar su voto al FN.

Es la responsabilidad de los movimientos feministas denunciar incansablemente esta impostura. La creación del sitio Internet unitario Droits des femmes contre les extrêmes-droites ("Derechos de la mujer contra la extrema derecha") que descifra los discursos, desvela las acciones, expone los votos pro FN, representa una contribución importante en este sentido. ¡Este combate tiene que continuar porque por desgracia el peligro de ver al FN acceder al poder en Francia no se acabará con la elección presidencial de 2017!

Notes

[1NdT: Instituto de Estudios Políticos de París, popularmente conocido como Sciences Po, abreviatura de Ciencias Políticas

[2NdT: La dédiabolisation du Front national es una expresión de rétorica política creada a fines 1980 por los responsables del partido FN en respuesta a las críticas descalificativas y a la "diabolización" del partido.

[3Véase la entrevista de Marine le Pen en BFM el 16 de octubre de 2016.

[4Ibid.

[5NdT: “frontistes” en francés se refiere a los militantes del FN.