¡Feminismos! Eslabones fuertes del cambio social

Los artículos

Introduction

Introducción al Passerelle n°17

, por ritimo , MOREAU Danielle, VARIN Viviana

El hilo conductor de la presente publicación es la expresión de movimientos, de todos los rincones del planeta, que además de movilizarse en contra de las desigualdades entre sexos, también se movilizan en contra de otras formas de opresión o de alienación y que, de este modo, contribuyen a cuestionar radicalmente el orden establecido.

Los feminismos expresan formas de luchas sociales y políticas complejas en constante evolución, que varían según su contexto geopolítico, que pueden ser militantes o institucionales, subversivas o más consensuales. Estas luchas son múltiples pero tienen en común la reivindicación de la igualdad y de la emancipación, la liberación de las dependencias y de los estereotipos, y la ruptura con las relaciones de dominación.

Este número de Passerelle no tiene como ambición presentar un panorama exhaustivo de los movimientos feministas en el mundo, sus historias o las teorías en las cuales se basan, ni hacer un inventario de las diferentes corrientes que existen, incluso a veces opuestas. El hilo conductor de la presente publicación es la expresión de movimientos, de todos los rincones del planeta, que además de movilizarse en contra de las desigualdades entre sexos, también se movilizan en contra de otras formas de opresión o de alienación (dominación) y que, de este modo, contribuyen a cuestionar radicalmente el orden establecido.

Este número busca permitir la expresión de puntos de vista diversos, a través de artículos que son
responsabilidad exclusiva de sus autores, y cuyo eclecticismo tiene como objetivo enriquecer la reflexión y el debate.

Los artículos y relatos de experiencias que hemos compilado reflejan diferentes sensibilidades e ilustran la gran diversidad de las reflexiones y acciones que emprenden las agrupaciones feministas en todo el mundo, y para las cuales, luchar contra el sexismo también significa luchar contra un sistema capitalista mortal, las políticas jerarquizadas y hegemónicas, el heterosexismo normativo, un sistema industrial militar, el racismo, la colonización de la naturaleza y el saqueo de los recursos.

Al relacionar todas las formas de desigualdades entre sí —sin pretender que la clase, el origen étnico, el género o la sexualidad sean causas intercambiables—, estos movimientos prestan mucha atención al cómo las desigualdades se superponen y se alimentan entre ellas. Esta atención y el reconocimiento de la pluralidad de las expresiones de lucha por la emancipación permiten enfocarse en los puntos de encuentro entre estos análisis y estas prácticas.

¿Cómo es que los movimientos feministas alimentan y renuevan las prácticas y reflexiones de otros movimientos de resistencia y de transformación social?

En todo el mundo y desde hace décadas, las mujeres han combatido contra las relaciones sociales de dominación. Podemos citar, por ejemplo, la huelga de las obreras de San Petersbursgo de 1917 (que dio lugar al día internacional de la mujer del 8 de marzo) para exigir pan y el retorno de sus maridos del frente; el campamento de las mujeres pacifistas de Greenham Common, que desde el año 1980 hasta el año 2000 protestó contra la instalación de misiles nucleares en una base del ejército inglés; los movimientos feministas y su participación desde los años 1990 en la lucha contra la globalización neoliberal; el rol clave de las mujeres en el Mundo Árabe, principalmente durante las Revoluciones árabes donde han cuestionado los estereotipos y denunciado las dictaduras al mismo tiempo; las resistentes kurdas movilizadas contra el Estado Islámico en Siria y en Iraq, o también, el papel de las mujeres en la lucha contra la explotación de la naturaleza. Todos estos movimientos feministas han contribuido, y aún contribuyen, al surgimiento de sociedades democráticas, no violentas y ecológicas, que no se rigen por el beneficio y sobre todo, sociedades libres y justas.

Sin embargo, sin dejar de crear convergencias con otros movimientos de resistencia y de transformación social, es importante mantenerse alerta para no perder el horizonte de las luchas feministas.

En muchos países y regiones del mundo, el resurgimiento de conservadurismos sociales, tradicionales y religiosos constituye un gran peligro. Las mujeres siguen siendo víctimas de violencias y discriminaciones. En algunos casos incluso se observa un claro retroceso, principalmente en las cuestiones de acceso a los derechos para las mujeres, tanto en la esfera privada como en la pública, y además, en países donde estos derechos se consideraban adquiridos.

Los obstáculos al acceso a los derechos sexuales y reproductivos, por ejemplo, continúan siendo numerosos (sociales, políticos o materiales), y las mujeres todavía deben luchar para poder elegir tener hijos o no, disponer libremente de su cuerpo, decidir sobre su vida sexual o sobre su identidad de género. Esto, con el temor de ser perseguidas o juzgadas, especialmente las lesbianas, doblemente discriminadas, por su género y por su orientación sexual. En Europa, asistimos al resurgimiento de los partidos conservadores, nacionalistas, xenófobos y racistas que, en nombre del laicismo y de la defensa del derecho de las mujeres, estigmatizan a las poblaciones inmigrantes, cuando en realidad, sus programas representan una amenaza retrógrada para las mujeres y sus derechos sociales adquiridos.

Por otro lado, quedan muchas batallas por librar en cuanto al acceso a la educación, al voto, o a un mismo salario para un mismo puesto de trabajo. Aunque la pobreza está disminuyendo a escala mundial, las mujeres siguen siendo las más afectadas: de los 1300 millones de personas viviendo bajo el umbral de extrema pobreza, siete de cada diez son mujeres1. La independencia económica está lejos de ser conseguida. Una vulnerabilidad hace perdurar la dependencia, en contra de la cual los movimientos feministas y LGBTI siguen luchando de forma específica, incluso a veces a través de espacios no-mixtos, para que la palabra sea completamente liberada y que se puedan construir solidaridades, incluso con aquellas o aquellos que sin vivir la opresión, también la quieren ver desaparecer.

En un momento en que la convergencia de las luchas es cada vez más relevante, este número de la colección Passerelle tiene como objetivo hacer una valoración sobre las contribuciones de los movimientos feministas a la construcción de sociedades más justas.