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Entrecruzar neoliberalismo y violencia o cómo analizar el pensamiento feminista

, por PALMIERI Joëlle

Pax Neoliberalia : por el título que eligió para hablar sobre la reorganización de la violencia en el mundo, Jules Falquet plantea de entrada una fuerte declaración. Inmediatamente uno piensa en la Pax Romana, Pax Americana. Largos periodos de guerras, la puesta en marcha de gobiernos mundiales, de imperios, dentro de los cuales la seguridad debe ser garantizadapor medio de la violencia, vector poderoso de destrucción, proyectada hacia el exterior en las tierras de los "bárbaros".

La autora lo subraya: más allá del consenso sobre el neoliberalismo, escribe sobre la coerción, la violencia, la instrumentalización de las mujeres, de las lesbianas, del género, de las feministas. En este contexto supuestamente de paz, Jules Falquet demuestra que asistimos a una guerra de "baja intensidad", de una gravedad comparable a las guerras abiertas u oficiales, y que las precede. Ella destaca esta guerra por diversas razones.

En primer lugar, ella se define como feminista francesa, blanca, universitaria, y recuerda los datos históricos de Francia, uno de los más grandes fabricantes y exportadores de armas y de doctrinas militares en el mundo. La guerra de baja intensidad nace durante la guerra de Argelia en la cual la Organización del Ejército Secreto —OAS, del francés "Organisation de l’Armée Secrète"— desarrolló una doctrina y prácticas que algunos de sus miembros exportaron a Brasil, a Argentina y a Chile. La práctica y la teorización de la tortura estuvieron destinadas casi exclusivamente a aterrorizar a la población civil. Estas doctrinas fueron adoptadas por el ejército estadounidense que, a su vez, las transmitió dentro y fuera del continente americano particularmente a Vietnam. La socióloga va más allá y demuestra la existencia de una guerra de baja intensidad de los hombres contra las mujeres, más brutal que simbólica, real.

En esta obra, la autora examina los vínculos estructurales entre neoliberalismo y reorganización de la violencia. Escribe cuatro capítulos que apoyan su tesis. El primero, editado inicialmente en 1997, se centró en la comparación entre la violencia doméstica y la tortura a partir de investigaciones realizadas en El Salvador e ilustra la teorización de la guerra de baja intensidad.

En el segundo capítulo retoma el prefacio que hizo para el libro de Pinar Selek Devenir un homme en rampant (2014) sobre el ejercicio de la violencia contra los jóvenes reclutas, durante el servicio militar obligatorio en Turquía. Aquí, pone de manifiesto que la principal consecuencia de este servicio es la consolidación de una clase de hombres. Desalentando las lecturas (seudo)-masculinistas sobre el destino de los soldados (dignos de compasión por haber sido maltratados y traumados), la autora deconstruye la mirada de Bourdieu según la cual los hombres son las principales "víctimas" de la dominación masculina. Para Jules Falquet, el servicio militar no es un momento traumático que justificaría los comportamientos violentos posteriores de estos hombres, ni el lugar donde se inculca la virilidad o la masculinidad hegemónica, sino un sistema de enseñanza y de legitimación de la jerarquía, el cual permite de manera enteramente previsible escapar de las terribles violencias de los primeros meses y, sobre todo, tras una progresión mecánica y esperada, al final del servicio militar, obtener un empleo y casarse.

El tercer capítulo, publicado en línea en 2014, analiza los feminicidios ocurridos desde 1993 en Ciudad Juárez, la ciudad fronteriza al norte de México. La autora precisa que una parte de estos crímenes tienen por objetivo claro a las jóvenes trabajadoras proletarias, mayoritariamente migrantes del sur del país. Los asesinatos constituyen una manera de aterrorizar a la mano de obra; estos no tienen solamente una dimensión misógina, como es fuertemente expresado en las manifestaciones de denuncia, también son clasistas y racistas. Insensibilizando gradualmente a la población frente a tanta crueldad, estos feminicidios han precedido y abierto el camino a la terrible "guerra contra el narcotráfico", lanzada por el gobierno en 2007, que ha provocado más muertes y desaparecidos que las dictaduras de la década de 1970 del Cono Sur.

Y por último, el cuarto capítulo, inédito, menciona las luchas indígenas y de mestizos en Guatemala, que afirman la relación entre las lógicas económicas neoliberales y la apropiación del cuerpo de la mujer, entre "intensificación de la explotación de recursos" y "despliegue de una violencia considerable y multiforme". Este capítulo demuestra cómo, frente al despliegue de empresas mineras transnacionales sobre los mismos lugares donde ocurrieron las peores masacres de la guerra de la década de 1980, el nuevo "feminismo comunitario" relaciona la defensa del territorio-tierra, con el territorio-cuerpo, y los inscribe en la larga historia de la resistencia al colonialismo.

Finalmente, señalamos que Pax Neoliberalia representa veinte años de arduo trabajo, y la continuación del primer libro de Jules Falquet, De gré ou de force, les femmes dans la mondialisation (2008), en el que analiza la mundialización liberal desde la perspectiva de la captación de propuestas de los movimientos feministas al servicio de la explotación del trabajo de las mujeres. Y se inscribe en la fuerte herencia que la autora reafirma en su dedicatoria: la de Andrée Michel, la primera feminista francesa que puso en relieve el vínculo entre desarrollo de los complejos industriales militares y la violencia contra la mujer. Saludamos, entonces este continuum en el pensamiento feminista, esta voluntad siempre actual de relacionar mitos institucionales y realidad violenta, y de visibilizar las luchas de mujeres que se le oponen.