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Ola de xenofobia contra lxs migrantes venezolanxs en América Latina

, por Rédaction, WEILL Caroline

Desde hace varios meses, una preocupante ola de xenofobia atraviesa el continente latinoamericano, desde Chile hasta Panama pasando por el Perú, Brasil y Colombia, frente a la intensificación del flujo de migrantes que huyen de Venezuela, un país que se está hundiendo en una espiral infernal de violencia política, de derrumbe económico y de desastre alimentario-humanitario.

Refugiadxs venezolanxs llegando a Brasil @Casa Civil Presidência da República (CC)

Una situación dramática en Venezuela

Desde el 2014, la situación en Venezuela se está deteriorando tremendamente : la vida política, bloqueada por una polarización extrema, se agrega a la fatal dependencia del país al precio del barril de petroleo y al extractivismo así como a la corrupción latente en las esferas del poder. Todo ello ha desembocado en una crisis humana desastroza –recalquemos el ejemplo de las mujeres embarazadas que buscan a toda costa dar a luz en Colombia, por las carencias hospitalarias que implican riesgos graves para las futuras madres y sus hijxs. Si las clases altas, y luego medias, salieron del pais con la elección de Chavez en el 1999, ahora son las clases populares que se ven obligadas a marcharse. La situación social, económica y política del país ha empeorado tanto en los ultimos años que el Alto Comisario para los Refugiados de la ONU pide ahora que a lxs Venezonalxs que dejan su país atrás, se les considere como refugiadxs y no solo como migrantes económicxs.

Una ola de xenofobia violenta atraviesa America del Sur

Frente a los casi 2,5 millones de Venezolanxs que radicaban fuera de su tierra natal en el 2017, los discursos políticos de seguridad nacional y el endurecimiento de las politicas publicas migratorias avanzan a paso firme desde hace varios años en los distintos paises latinoamericanos. Pero también es una ola de violencia xenófoba) que atraviesa las sociedades, regularmente alimentadas por los « fake news » (informaciones erróneas), como lo recuerda con un toque de humor el periodico peruano virtual Utero.pe. A menudo, se recalca los recursos económicos limitados con los que cuentan los paises de acogida y la necesidad de « priorizar » a lxs del lugar en los gastos públicos para justificar el rechazo a lxs migrantes ; y los diarios locales publican encuestas que asocian, a veces de forma bastante tendenciosa, delincuencia y migración. Esa ola xenófoba alanza niveles aveces muy extremos : se han visto actos altamente violentos bajo el supuesto motivo de un acto delincuencial cometido por un migrante venezolano (recordemos por cierto las violentas campañas sociales contra los delincuentes, que no son nueva –la campana « Chapa tu choro y déjalo paralitico » en el Perú ya promovía el recurrir a actos violentos contra la delincuencia común ; pero esa violencia ya se viste además de xenofobia).

Esas reacciones violentas son bastante sorprendentes, en un continente de por sí unido por una lengua y una historia común, lo que lxs nacionalistas parecen olvidar facilmente. Por cierto, a pesar de las dificultades que implica la acogida de lxs migrantes por la falta de recursos, y más allá del sentimiento de abandono generalizado de la sociedad, esa « crisis migratoria venezolana » parece ser menos difícil que en otros lugares del mundo, entre otros por la ausencia de campos de refugiadxs, del no cierre de las fronteras así como de la existencia de lazos culturales, históricos y hasta familiares entre los distintos pueblos sudamericanos. Finalmente, como los movimientos progresistas insisten en subrayarlo, aquellas reacciones xenófobas son (desafortunadamente) bastante irónicasm dados los flujos inversos de migrantes hacia otros paises : si Colombia es el país que más migrantes venezolanxs recibe, el Ecuador tiene que, a su vez, manejar la presencia de una importante comunidad colombiana en su territorio, debido a los desplazamientos forzados vinculados con la guerrilla. Asimismo, lxs peruanxs que alimentan la ola de xenofobia « anti-venaco » se olvidan bien cómodamente de las discriminaciones que sus compatriotas sufren en Argentina o en Chile.

Un contexto latiunoamerica muy tenso

A pesar de todo, es necesario tomar en cuenta el contexto socio-político en el cual se enmarca esa ola de xenofobia : tensiones alrededor de las elecciones en Colombia, escándalos de corrupción que involucran a altxs funcionarixs del poder judicial en Peru, incertidumbres políticas en Brasil a cerca de la no candidatura de Lula y los intentos de Michel Temer para asentar cierta aprobación popular (desde luego, muy cuestionada desde el golpe de Estado) con la militarización de las fronteras… Es legítimo preguntarse en qué medida el sentimiento xenófobo es, como en otros lugares, una forma de canalizar las frustraciones populares hacia un chivo expiatorio, en el marco de un malestar socio-economico y político creciente.
Así, si de hecho las condiciones estructurales no son comparables, ni Europa ni Estados Unidos son dueños del nacionalismo, de la xenofobia y de la violencia. La situación en Venezuela no parece que mejorará en los tiempos por venir ; el desafío de la acogida y de la integración serena de lxs migrantes venezolanxs en los paises vecinos seguirá siendo un tema sensible en América latina.

Véase el artículo original en francés en la página de Ritimom publicado el 4 de setiembre 2018:

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