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Dossier Sáhara Occidental, año 40 : Historia, estrategias y desafíos para el futuro

Testimonio: Las formas de violar derechos humanos

Detención arbitraria, tortura, asesinato y discriminación en los territorios ocupados

, por LAKHAL Hamza

Enero de 2016

El Sáhara Occidental es la última colonia de África. Ningún país del mundo reconoce la soberanía de Marruecos sobre el territorio y el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación ya fue reiterado por la ONU, la Corte Internacional de Justicia y por la Unión Africana. Las Naciones Unidas, después del alto al fuego, crearon una misión de paz (la Minurso) con la responsabilidad de organizar un referéndum de autodeterminación para los saharauis. Esa misión fue creada en el 1991 y desde entonces viene fracasando desgraciadamente en la organización de la consulta. Además, tiene un papel de espectadora mientras los saharauis enfrentan todas las formas de violaciones de derechos humanos, bajo el pretexto de necesitar un mandato específico para monitorear la situación. Mi objetivo con este artículo es mostrar algunos aspectos de la brutal opresión cometida por Marruecos en los territorios ocupados del Sáhara Occidental.

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Imagen de El Aaiun desde la azotea de la casa de Brahim Noumria, activista saharaui de derechos humanos. Crédito : Laura Daudén. El Aaiun, Sáhara Occidental, 2009.

He escogido tres formas de violaciones de derechos humanos cometidas en el Sáhara Occidental. Cada caso muestra una cara de la opresión: la primera es la detención arbitraria y el uso de la tortura; la segunda es la de los asesinatos; y la tercera, de la discriminación en instituciones educacionales y la violación del derecho a la expresión cultural. Es importante subrayar que todas esas informaciones y casos fueron extraídos del informe de la organización SAIH (Fondo de Asistencia Internacional de los Estudiantes y Académicos de Noruega, en la sigla en inglés), escrito por Joanna Allan y por mi. Ese documento fue producido a partir de un estudio de todas las denuncias de violaciones de derechos humanos cometidas entre 1/4/14 y 1/3/15. Las denuncias tienen origen en organizaciones y grupos saharauis de derechos humanos y redes saharauis de comunicación, además de entrevistas directas realizadas por mi con las víctimas.

Detención arbitraria y el uso de la tortura

Desapariciones temporarias son parte de un patrón de tratamiento hecho por décadas contra los activistas saharauis. Las víctimas son mantenidas incomunicadas, sin ser juzgadas y sin informar su familia o un abogado. Esas desapariciones a corto plazo de saharauis fueron continuas a lo largo de los cuarenta años de ocupación marroquí. Incluso, el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la ONU, en su informe de agosto de 2014 sobre Marruecos y el Sáhara Occidental para la Asamblea General, informó continuar recibiendo “alegaciones creíbles” de casos de detención en régimen de incomunicación.

Ese fue el destino del periodista saharaui Mahmoud El Haissan. Como reportado por la organización Reporteros Sin Fronteras, en el día 4/6/14, El Haissan fue llevado por la policía de su casa en El Aaiun, la capital del Sáhara Occidental, para un local secreto y, por 48 horas, su paradero permaneció desconocido. Tras ese periodo, fue transferido para la Prisión Negra (la principal de El Aaiun). El abogado reportó señales de malos tratos físicos en el cuerpo de su cliente. El Haissan fue acusado de “pertenecer a un grupo armado”, de “obstrucción de la vía pública”, de “atacar oficiales de policía en servicio” y por “damnificar patrimonio público”. Organizaciones de derechos humanos saharauis, sin embargo, creen que él fue detenido por acompañar la violenta dispersión de la manifestación en el día 30/6 para el canal RASD TV, del Frente Polisario. En el día 17/9, El Haissan dio inicio a una huelga de hambre con otros seis presos políticos saharauis en protesta por haber sido torturados delante de otros prisioneros. Tras varios retrasos, en 3/12/14, él fue juzgado en conjunto con Abdelkarim Buchalga, un prominente defensor de derechos humanos saharaui. Buchalga enfrentaba las mismas acusaciones que el El Haissan. Ambos fueron sentenciados a 18 meses de cárcel.

Seis otras víctimas saharauis (dos periodistas, Mohamed Khar y Khaled Errohi, y cuatro activistas, Aali Saadouni, Hamza Ahl Filali, Nour Eddine Elarkoubi y Embrabih Esaaydi) fueron secuestrados cuando volvían de pintar un vehículo de la ONU en protesta por la inacción de la organización, y de intentar retirar la palabra “Marruecos” de la placa del coche. Ellos afirman haber sido detenidos por la policía marroquí y por la policía secreta (DST) y llevados a una zona localizada a cerca de 15 quilómetros de la ciudad. Ahí fueron despidos antes de ser interrogados y torturados. “La policía vino y nos cercó. Nosotros hemos reconocido a varios oficiales, conocidos por agredir personas durante protestas.”

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El activista saharaui Mohamed Ali Ndour. Crédito : Laura Daudén. El Aaiun, Sáhara Occidental, 2009.

Los seis hombres afirmaron que la tortura ocurrió bajo la mirada atenta de “Pasha” (miembro de las fuerzas de seguridad e infame para los saharauis por su crueldad) y de los oficiales de policía Mohamed Ait Omar y Ahmed Kaya y otra persona de la DST. Ellos aun denuncian que los policías les estruparon utilizando un pedazo de madera. “Ellos sacaron todas nuestras ropas y nos hicieron tumbar boca abajo. Entonces la policía empezó a torturarnos de una manera muy salvaje. Ellos nos estruparon con palos.” Y completaron: “dijeron que se siguiéramos con las protestas, nos matarían en el futuro. También nos dijeron que no querían ver a nuestras caras en ninguna manifestación y ni mismo en las cafeterías o en la calle.” Dos de los hombres, Khaled Errohi y Mohamed Khar, cuentan que fueron abandonados completamente desnudos. Los seis dicen que el dinero que traían consigo fue robado, además de dos teléfonos celulares.

Otra víctima de detención arbitraria y estupro, el 16/12/14 en El Aaiun, es el joven de 24 años Lahweij Rguibano. Él es un activista conocido que alega ser frecuentemente perseguido por la policía marroquí. Lahweij dice que estaba a camino de una manifestación pacífica convocada para presionar por la liberación de prisioneros políticos saharauis cuando fue detenido. La protesta estaba ocurriendo en la Calle Smara, una de las principales vías de la ciudad, próxima al barrio de Maatalla, donde viven muchos saharauis. Él dijo que “mientras bajaba por un callejón, la policía marroquí me cogió y me puso en un coche de policía. Entonces me llevaron a una zona rural… empezaron a golpearme en la cara y por todo mi cuerpo con garrotes. Yo les escuche diciendo ‘nosotros vamos a estruparte’. Entonces sacaron mis pantalones y me violaron con un garrote.” Después de esa probación, Lehweij dice que fue abandonado en aquella zona rural en los alrededores de la ciudad donde el estupro sucedió. Era cerca al margen oriental del canal rojo “Saguia El-Hamra”.

Asesinato

Esa es una de las formas de opresión y ocupación que enfrentamos como saharauis desde el primer día de la ocupación marroquí de nuestras tierras –y ella aun existe–. Hassana El Wali murió el día 28/9/14 en el hospital militar de Dakhla. Según el Codesa (Colectivo de Defensores Saharauis de Derechos Humanos), la muerte fue provocada por la tortura. Ninguna investigación fue conducida, sin embargo, a pesar de los requerimientos hechos por la familia de El Wali. En el día 4/10, él fue enterrado por autoridades marroquíes sin el consentimiento de sus parientes. En El Aaiun, Abdul Baqi se quejó a los guardias sobre las malas condiciones de la cárcel y, por ese motivo, fue sometido a la tortura a partir de 21/1. El viernes, 23/1, él estaba en estado de inconsciencia permanente, pero no recibió ningún cuidado médico. Él murió el martes siguiente.

Abdelhay Cheihb murió mientras cumplía pena en la prisión de Tiznit. Según Codesa, Cheihb fue torturado, sufrió de diversos problemas médicos y tuvo el pedido de tratamiento medico denegado.

En la noche del 30/1, un joven colono marroquí tendría violentado sexualmente a la tía de 21 años de Mohammed Lamin Haidala. Según la madre de Haidala, cuando el joven reaccionó, cinco colonos marroquíes (grupo que trabaja en una tienda de muebles cercana, con una historia de amenazas de muerte a Haidala) amarraron sus manos y lo agredieron, incluso con una silla y con una pedrada en su cabeza. Uno de los agresores apuñaló su cuello con una tijera. Cuando llegó la policía, libertaron los colonos, esposaron a Haidala y le llevaron al hospital. Al día siguiente, él fue retirado de ahí por la policía y encarcelado arbitrariamente en la prisión de El Aaiun. Él habría sido brutalmente interrogado allí hasta que la policía le llevara nuevamente al hospital, el día 1/2. Los médicos habrían diagnosticado Haidala con “histeria” y prescrito antibióticos. Él permaneció, entonces, en detención policial. Haidala eventualmente perdió la conciencia y fue llevado al hospital una vez más, donde los médicos habrían dicho a la policía que necesitaba de una cirugía urgentemente, recomendando que fuera llevado con urgencia para los hospitales mejor equipados de Marrakesh. La policía autorizó la familia de Haidala a llevarlo, garantizándole una “libertad provisional”.

Como Marrakech está lejos casi 900 quilómetros de El Aaiun y Haidala tenía graves problemas respiratorios, la familia paró en la ciudad de Agadir, en Marruecos. El hospital público solo le ofreció un auxilio respiratorio. Desesperada, la familia le llevó a dos clínicas privadas para tratamiento especializado, pero ambas se recusaron a atenderle. Haidala murió en Agadir el día 6/2/15. La familia pidió que el caso fuera investigado, ya que había muchos testigos del ataque, y retuvo el cuerpo de su hijo para una autopsia. Sin embargo, la policía se negó a realizar la investigación y el examen, tomó el cuerpo de Haidala a fuerza y le enterró sin el consentimiento de la familia.

La discriminación en las instituciones educacionales y el derecho a la expresión cultural

El derecho a la educación está garantizado por el artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. En su informe a la Convención Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, una coalición de organizaciones culturales y de derechos humanos saharauis concluye que estudiantes saharauis son frecuentemente “abandonados, insultados o agredidos” por profesores y funcionarios administrativos en la escuela, sobretodo cuando hablan en hassanía, el dialecto árabe saharaui. Estudiantes más viejos y políticamente activos son frecuentemente expulsados de la escuela bajo varios pretextos. La cultura y la historia saharaui son omitidas en los currículos escolares. Operadores del derecho marroquíes mantienen presencia en las escuelas secundarias y en sus alrededores.

En 2002, por ejemplo, en mi escuela, intentamos realizar una protesta demandando una universidad en el Sáhara Occidental (no hay ninguna hasta ahora). Sin embargo, en el día de la manifestación encontramos a la policía marroquí esperando por nosotros: espías les habían informado sobre nuestros planes. Así mismo, fuimos al patio de la escuela y iniciamos nuestra protesta. La policía empezó a entrar y a atacarnos, y algunas personas del grupo respondieron con piedras en un intento de frenar la entrada de más agentes. Los ocupantes marroquíes se recusaron a construir una universidad en el Sáhara Occidental. Ellos desean mantener a los saharauis en un estado-celda. Fui expulsado de mi escuela en El Aaiun y prohibido de estudiar o de prestar el examen de admisión en el bachiller por 12 años por haber participado de esa campaña por la construcción de una universidad.

La policía secreta me interrogó entre los muros de la escuela, ya que es relativamente normal para ellos entrar en una escuela y preguntar por los estudiantes que participan de protestas. Isabel Lourenço, miembro de la organización de derechos humanos saharaui Adala UK, documentó diversos testimonios de niños recogidos por ella en su visita a El Aaiun en el otoño de 2014. Los testimonios atestan incluso estupro y agresiones físicas serias por la policía contra estudiantes de menos de ocho años. Muchas conductas racistas son verificadas por algunos profesores y funcionarios administrativos. Entre los días 11 y 12/12/14, 14 estudiantes saharauis que protestaban contra los problemas administrativos de la Universidad de Agadir habrían sido presos y torturados.

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Banderas marroquíes rodean el cuartel de la Minurso, la Misión de la ONU para el Referéndum en el Sáhara Occidental. Crédito : Laura Daudén. El Aaiun, Sáhara Occidental, 2009.

Las incontables restricciones y la seria represión contra la cultura saharaui registradas por el relator especial de la ONU sobre derechos culturales en 2011 infelizmente persisten. Los saharauis son un pueblo tradicionalmente nómada que pastoreaba animales por los vastos paisajes del desierto, viviendo en grandes tiendas llamadas de haimas. El año de 2014 vió más incidentes de asedio por parte de la policía contra los saharauis que montaban sus tiendas en el interior o en las playas. El Codesa relata dos incidentes, ambos en la playa de Fam Lwad (un lugar tradicional de vacaciones para los saharauis que huyen del calor en el verano), en los cuales la policía prohibió el acceso a la playa e impidió los saharauis de armar sus haimas. Los que desafiaron la prohibición habrían tenido sus pertenencias confiscadas y, en uno de los casos, cinco saharauis fueron llevados al cuartel-general de El Aaiun y sometidos a nueve horas de interrogatorio. El Codesa cree que las restricciones para las tiendas, que vienen siendo aplicadas desde el 2010, están relacionadas al campamento de Gdeim Izik.

Julio de 2014 vio el cierre, por parte de las autoridades marroquíes, de la mezquita de Kaisariat en El Aaiun, que es de lejos la más popular entre los saharauis. Ella fue creada por comerciantes saharauis en un área próximo al barrio de Maatalla y era liderada por el único imán saharaui del Sáhara Occidental. Esa mezquita era preferida por los saharauis porque era raro (en el contexto de la ocupación marroquí) que esos espacios no estuviesen ligados al Ministerio de Donaciones y Asuntos Islámicos. El ministerio, cuya permisión todas las mezquitas deben poseer para operar, dita un discurso pro-monarquía para los imanes de todas las mezquitas en las oraciones del viernes. Kaisaret, inmune a las restricciones a la libertad de culto, era vista, por lo tanto, como una brisa de aire fresco por muchos. Las autoridades marroquíes habrían cerrado sus puertas por ser ilegal y haber sido creada, como fue, sin la permisión del ministerio. Los saharauis, sin embargo, dicen que fue cerrada por causa de su popularidad entre ellos, subrayando que mezquitas similares controladas por Marruecos y creadas por comerciantes en la misma ciudad son libres para operar.

En 2004, mis amigos y yo creamos un grupo cultural y fuimos invitados a participar de una conferencia en Al Jadida, en Marruecos. Cuando llegó el día de lecturas de poesías, yo recité algunos de mis poemas. Inmediatamente después de eso, la policía secreta me detuvo y me interrogó. Ellos preguntaron sobre lo que estaba haciendo en la conferencia y sobre mis opiniones respecto a la independencia saharaui. Durante todos esos últimos años (desde el 2002, cuando fui expulsado de mi escuela) e incluso hoy en día, siempre enfrenté ese tipo de investigación y opresión por parte de las autoridades marroquíes por causa de mis actividades culturales. En agosto de 2015, cuando volví de una visita a Argelia y a los campamentos saharauis de refugiados donde hice una lectura de mi libro de poesías “A Destiny at the Mercy of a Poetry”, la policía marroquí y la policía secreta me prendieron en el aeropuerto de Casablanca. Ellos confiscaron las copias de mi libro y otros que llevaba, y cuando pregunté la razón afirmaron que la obra estaba prohibida en Marruecos.

La ocupación marroquí intentó por muchos años matar nuestra identidad, borrar nuestra cultura a través de la “marrocanización” del pueblo del Sáhara Occidental. Para alcanzar ese objetivo, Marruecos atacó, de modo salvaje, todos los activistas y sus familias que denuncian y explotan las estrategias de ocupación. Las historias de víctimas saharauis relatadas en ese artículo, y toda la tortura y opresión monstruosas, son apenas las formas de violaciones de derechos humanos cometidas en el Sáhara Occidental por la ocupación marroquí.

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